Los pulmones de Daniela

Los pulmones de Daniela

Daniela comenzó a fumar desde muy joven, cuando sus padres se estaban divorciando. Cada discusión en la casa, cada grito, cada plato roto era pagado por sus pulmones. Ninguno de sus progenitores la forzaba a detener el vicio; ya habían hecho bastante con ella.

Cuando cumplió 33 años, decidió dejar el cigarrillo y formar una familia. Mentalmente estaba preparada, pero sus pulmones eran un desastre. Por suerte, su médico era bastante positivo. —Las células de los pulmones se regenerarán completamente y verás mejoras en algunos meses— dijo optimista.

Lamentablemente, después de un par de años, los pulmones estaban igual o peor, además, no encontraba un candidato ideal para procrear. Fue entonces cuando se puso en contacto con la madre de Alejandra, que es una bruja (la madre es la bruja, no Alejandra (bruja como hechicera, no de mala persona)). —Tienes que comer una cebolla cruda al día, puede ser en ensalada o licuada, pero es mejor si la comes pura. En tres semanas tendrás un sistema respiratorio nuevo— mencionó la bruja después de un ritual un tanto improvisado.

Ya no sé nada de Daniela; es insoportable su aliento y ya nadie puede hablar con ella. Alejandra me dijo que estaba triste porque su padre iba a tener un bebé con su nueva novia. —¡Ah, la mierda! Ahora, seguro que ni todas las cebollas del mundo salvarán esos pulmones— le dije.

—A mí lo que me preocupa es su corazón— respondió.

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