Los juegos del doctor

El Dr. Berne explicaba la vida como una serie de juegos. Por ejemplo, si alguien te saluda con un “Hola”, tú le debes un punto, que puedes pagar respondiendo con otro “Hola”.
En cambio, si respondes con un “Hola, ¿qué tal?”, ahora la otra persona te debe un punto, que puede pagar respondiendo “Muy bien, ¿y tú?”, dejando que seas tú quien quede debiendo un punto. Si alguien deja de “pagar” esos puntos, pierde, pues queda como una persona maleducada con quien ya no se puede jugar el juego de la cordialidad.
Este juego, aunque parezca simple, se juega en casi todas las amistades. En algunas, los puntos se equilibran y la relación avanza bien. En otras, hay quienes se aprovechan para hablar solo de sus problemas, mientras que otros permanecen en silencio, soportando los llantos ajenos.
Según Berne, alcanzamos la paz mental cuando logramos un balance de puntos con todas las personas que conocemos. Sin embargo, es totalmente irrealista tratar de llevar la cuenta de todas nuestras conversaciones.
Sería interesante imaginar que, en el día del juicio final, la fiscalía divina nos juzgara usando este sistema de puntos. Aunque quizás no. El fin de semana pasado, cuando la noche se estaba apagando, una amiga dijo muy seriamente: “He decidido ser egoísta en mi vida”. Mi respuesta fue el silencio, porque no entendí a qué se refería.
Después de eso, ella se marchó sin despedirse. Fue extraño, ya que estoy seguro de que perdí, definitivamente me quedé sin puntos.













