Los conflictos de Belgrado

Si hay un lugar en el mundo que conoce a fondo el conflicto, ese lugar es Belgrado. La ciudad carga con el récord de casi ciento veinte batallas, de las cuales en cuarenta y cuatro fue casi borrada del mapa. Las huellas de tanta destrucción aún laten en sus calles pues no queda un sentido arquitectónico definido. Es fácil encontrarse con un edificio clásico junto a uno otomano, al lado de una estructura soviética y a pocos metros de un supermercado moderno.
Ese caos, sin embargo, se homogeniza bajo los colores de su bandera. No puedo recordar un solo instante, durante toda mi estadía, en que el emblema nacional no estuviera presente. Incluso llegué a verla en sueños, como si toda una identidad se condensara en tres franjas de color.
Lo lindo es que las personas son de una amabilidad y respeto extremos. Hay ternura en los gestos cotidianos, una cortesía suave que contradice su historia bélica. Me gusta pensar que siempre hay calma después de cada tormenta, pero al mismo tiempo pienso que siempre hay una tormenta después de mucho tiempo de calma.













