La vorágine española

La vorágine española

Lo que más odio de España es que me provoca hipo. Ni bien piso esa tierra, comienza el fenómeno que no me deja ni hablar en paz. Según mi psicóloga, la catalana Lucía, son secuelas de la colonización. Yo le digo que eso ha sucedido hace quinientos años atrás y no tengo nada que ver con el tema.

En todo caso, es una pena, pues mis amistades aman sus ciudades; no paran de comentar sobre las bondades de Barcelona, Andalucía o Valencia, del calor de su gente y lo sabroso de sus comidas.

Lamentablemente el hipo no me deja vivir, cuando estuve por allá me di cuenta que mi malestar empeoraba cuando alguien decía “vale”, “mola” o “güay”. —Algún día volveré a visitarte ¡hic! ¡hic!— le dije a Lucia la última vez que nos vimos.

20 Me gusta
59 vistas
« Anterior
Siguiente »