El ruso normando

El ruso normando

Estuve pasando las últimas semanas concentrado en la escritura de unos cuentos cortos. Trato de que lo cotidiano no me moleste pero es imposible evitarlo. Hace más o menos medio año que tengo una idea en la cabeza; es la historia de Oleg, un cuento sobre un chico de Ucrania que no podía reír ni sentirse feliz. Su historia de vida era tan trágica y su infancia tan sufrida que nunca aprendió siquiera el concepto de alegría. Cuando lo conocí lo primero que hice fue contarle un chiste pero no funcionó, busqué comediantes en la red y le mostraba vídeos pero nada le hacía reír.

Lo raro es que cuando comencé a bosquejar la historia, como dije, hace medio año más o menos, los rusos comenzaron a aventurarse a invadir Ucrania. Cada vez que avanzo un párrafo, Putin mueve más y más tropas a la frontera. Me siento culpable cuando veo al presidente norteamericano mandando tropas a Polonia. A veces digo “pucha, tranquilo hermano, voy a dejar a Oleg en su tristeza y en el olvido, pobres chicos, ¿qué van a hacer en Polonia? Mejor que se queden nomás en Dakota o en Iowa o donde sea que estén“. Otras veces digo que mi cuento no tiene nada que ver y que los rusos siempre hacen lo que les da la gana de todas formas.

Todo cambió está mañana. Sentí vergüenza al ver una foto del presidente francés en una mesa blanca larguísima, sentí miedo porqué cualquier rato hacen explotar una bomba nuclear aquí a la vuelta, sentí pena porqué seguro mucha gente va a sufrir, sentí tristeza de que Merkel no esté al mando de este continente. Pero no todo es un drama, también me sentí feliz pues por fin encontré un chiste para hacer reír a Oleg.

22 Me gusta
48 vistas
« Anterior
Siguiente »