Bajo el monte

Es un poco gracioso que la capital de Crna Gora (monte negro) sea Podgorica, que literalmente se traduce como “bajo el monte”. Al principio pensé que era una terrible falta de creatividad, pero luego de conocer a la gente de este lugar me di cuenta de que son de una sencillez que asombra. Hacía tiempo que no respiraba tanta tranquilidad; es como si el tiempo pasara incluso más lento, las mañanas no se apresuran para llegar al mediodía y las tardes se toman su tiempo para convertirse en noches.
Lo rural de la zona hace que la comida sea espectacular; los paisajes, uno más maravilloso que el siguiente, todos bañados de un aura de paz y relajamiento. Hasta parece que aquí los lobos les preguntan cortésmente a las ovejas si se las pueden comer.
Buscando ayuda en una estación de tren armé conversación con un extraño. Coincidimos en haber nacido el mismo día y la emoción fue mutua. Después de hacer un recuento de nuestras vidas, nos dimos cuenta de que era lo único en lo que coincidíamos. Él ama la rakia, le fascina el fútbol (sigue todos los partidos que se pueden seguir y se enorgullece de conocer nombres y resultados de memoria), trabaja vendiendo tractores y espera con ansias encontrarse con su novia en Skopje para pasar una semana de amor.
—Deseo de todo corazón que Bolivia clasifique al Mundial —dijo al despedirse. Espero que su sincero deseo se cumpla.











